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10/02/2016

NUESTRO NUEVO PROYECTO : BIBLIOTECA EN NDANGANE.

AS 

Estimadas socias y socios,

 

Queremos compartir con vosotros que la Fundación Talibés se dispone a poner en marcha un nuevo proyecto centrado en educación, juventud y derechos de los niños.

 

Éste nuevo proyecto que hemos bautizado como “Una lectura, una sonrisa para Senegal” consistirá en la construcción y la puesta en funcionamiento de una biblioteca y una bibliocharrete (bibliocarreta ) en Ndangane, Senegal, con la cual se pretende dar cobertura a 12 comunidades rurales.   

 

En la recta final del primer proyecto de la casa de acogida en Kaolack donde ya tenemos 152 niños Talibés, entramos en la fase que llamamos “fase de demostración de la sostenibilidad del proyecto”.

Ahora, una vez acabadas las infraestructuras e incorporados los rebaños de animales que deberán aportar la sostenibilidad al proyecto, debemos esperar un mínimo de un año y medio para que nuestra contraparte demuestre que se ha alcanzado el 100% de cobertura de gastos y la auto-sostenibilidad del proyecto. Alcanzada ésta meta con la consecución de los objetivos expuestos anteriormente, empezaremos a reproducir el mismo modelo a partir del 2018 a las ciudades de M’bour y Sant Louis.

 

 

Entretanto, hemos estado buscando un nuevo proyecto para poder llevarlo a cabo durante este año y medio que nos queda por delante.

Dado que nuestra fundación está centrada en la juventud, educación y sanidad, hemos identificado una oportunidad para llevar a cabo nuestro nuevo proyecto de la mano de las fundaciones más activas en Senegal: La Fundació Lluís Llach y Àngels Navarro, conocida escritora y editora de libros infantiles y juveniles.

 

Hemos bautizado al nuevo proyecto con el nombre de “Una lectura, una sonrisa para Senegal”, ya que tiene como objetivo mejorar la formación y educación de la población infantil y juvenil de la comunidad de Faoye y 12 de los pueblos que conforman esta comunidad rural, de etnia serer asentada en el delta del Sine-Saloum,  así como aportar recursos a sus propias escuelas. El proyecto está planteado desde la colaboración y complicidad con las autoridades regionales y las de la propia comunidad.

 

Actualmente, ésta comunidad no tiene ninguna biblioteca, las escuelas disponen de muy pocos libros y el habito de lectura es prácticamente inexistente. Esto no quiere decir que no exista la literatura o que no se cuenten historias. La tradición narrativa oral perdura desde tiempos inmemorables y es una gran parte de la riqueza cultural de éstas sociedades. No obstante, sabemos que de libros hay muy pocos y que los pocos que hay a las escuelas, están dañados por el tiempo, el uso y, a menudo, han quedado obsoletos.

 

El proyecto “Una lectura, una sonrisa para Senegal” nace con la finalidad de potenciar éste ámbito cultural y educativo. Después de un reconocimiento de la zona y de hablar con las personas de la comunidad observamos que una de sus necesidades actuales es, ni más ni menos, que la creación de una biblioteca publica para niños y jóvenes, y por lo tanto, nuestro proyecto va a girar en torno a ello: vamos a construir y equipar una biblioteca publica y además nutriremos las bibliotecas de las escuelas ya existentes con la bibliocharrette : un carro y un caballo llevaran cada semana los libros en préstamo que haya pedido cada comunidad rural.

 

El alcance es ambicioso, puesto que pretendemos dar cobertura a 12 comunidades rurales cercanas des de la biblioteca central de Faoye, a través de lo que hemos llamado “Bibliocharrete”: con un caballo y un carro haremos llegar los libros que nos pidan las escuelas de cada pueblo para que los jóvenes puedan desarrollar y gozar del habito de la lectura.

 

La puesta en marcha del proyecto conlleva los siguientes pasos:

 

ü Conseguir material para la construcción del edificio.

ü Construcción de la biblioteca + módulo para voluntariado.

ü Equipar las infraestructuras como es debido (mesas, sillas, estanterías, ordenadores, baño, pequeña cocina, sofás y camas…).

ü Conseguir libros en francés, inglés, español y wolof.

ü Catalogarlos con el sistema adecuado.

ü Hacer el envío.

ü Formar a la persona que gestionará la biblioteca desde Faoye.

ü Campañas para promover la lectura y dar a conocer la biblioteca.

ü Lograr que el proyecto sea sostenible al 100%.

 

Finalmente,  queremos agradecer a todos/as  vuestra participación, ilusión e interés por nuestros proyectos, y haceros saber lo importante que está siendo contar con vuestra colaboración y ayuda para seguir trabajando en Senegal en los ámbitos de educación, sanidad, desarrollo de la juventud y garantía de los derechos universales de los niños.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Atentamente,

Àlex Estebanell

Presidente de la Fundació Talibés.

 
01/07/2014

Video Amaia Alonso

Queremos compartir con vosotros y con vosotras, un emotivo video sobre los niños talibés que ha preparado Amaia Alonso, que es la directora de la Fundación en Navarra, dentro de nuestras actividades de sensibilización.
Cuando se habla desde el corazón, se nota. ¿ Qué os parece ?.
gracias por vuestras opiniones y un gran reconocimiento  a la labor de Amaia. Muchas gracias !!!  

Video Talibes de Senegal.
 
05/02/2014

7. Sin título

Otro grupo de aldeanos, formado por las personas que el maestro había identificado como  aquellos que sabían leer, estaba agrupado a la izquierda del grupo de los niños. Asustados y temblando permanecían abrazados a sus familiares, aterrorizados por la escena que acababan de presenciar y presas del pánico ignorando lo que iba a suceder, pero intuyendo que marcaria sus vidas para siempre.
La fatalidad de nuevo o la diabólica intuición de aquel muchacho que parecía mandar sobre el resto de los niños soldado, hizo que señalara, entre gritos y a empellones, a un hombre y a una mujer de edad madura que temblaban abrazados fuertemente situados en la zona derecha del grupo.
 
Ordenó a dos de sus soldados que los condujeran al centro del pueblo. Sus vestiduras de bonitos colores estaban sucias de barro y sus ojos oscuros desencajados por el horror.  Eran mi padre y mi madre. Los gritos sonaron de nuevo en bámbara y parecían latigazos en el aire esta vez.
Una extraña confluencia de azares y situaciones confabularon para situarme en el centro del terrible trance que iba a desarrollarse.
 
- Vais a ver lo que les ocurre a los traidores  -  grito fuera de sí el muchacho. Más adelante llegue a saber que se llamaba Adbelkabir.
Conforme transcurrían los minutos y el drama prosperaba hasta convertirse en  tragedia, Abdelkabir se iba transformando en un ser semihumano, fuera de sí, poseído por la ira y por la violencia. Intuí que pronto perdería el control.
 
Me agarró fuertemente por los cabellos y extrajo la bayoneta que oscilaba constantemente en su costado derecho.
Me obligó a cogerla con su mano izquierda y me chillo brutalmente en los oídos:
 
–    Acaba inmediatamente a estos traidores.
 
Recuerdo nítidamente el momento en que mi mano cogió el cuchillo. Recuerdo el peso enorme, el color marrón del mango de madera con dibujos en relieve. Seguramente era una bayoneta de factura soviética o china.
 
Aunque la suciedad impregnaba el filo, sentí la sensación de potencia del arma. El equilibrio del peso entre la empuñadura y la hoja. El olor del acero, el olor metálico de la muerte. Este olor nunca me ha abandonado y ha quedado registrado en mi mente hasta este instante.
Inicialmente no reaccioné. Estaba en estado de shock. Ni tan solo comprendía lo que me estaban chillando. Estaba paralizado. El muchacho me golpeo con saña en medio del rostro, lanzándome al suelo y haciendo que la bayoneta cayese de mi mano.
 
Seguía sin entender nada y sin ninguna capacidad para reaccionar. Notaba la sangre resbalando por mi cara, cayendo por mi vestido. El olor dulzón de mi propia sangre. No sentía ningún dolor. No oía nada. Sólo veía las imágenes al mi alrededor como si estuviesen destiladas por un filtro de color rojo intenso. Ningún sonido llegaba a mis oídos. Solo el entrecortado sollozo de mi respiración resonaba dentro de mí.
 
-       Vaya, vaya, dijo el  muchacho -  Ahí tenemos a un idiota que no sabe todavía lo que es la obediencia. Se rió en mi cara y me golpeo de nuevo. Levántate. Si tengo que repetírtelo otra vez será mucho peor.
Yo seguía  sin reaccionar tendido en el suelo. Hipando y llorando. El color rojo hacia de filtro a la extraña secuencia que estaba presenciando. No parecía ser yo mismo el protagonista de aquella situación. Todo parecía suceder a cámara lenta. De hecho, todavía tengo la impresión de que  observaba la escena que me incluía a mí mismo desde la altura. Era como si estuviese observando la escena desde la copa del árbol cercano. Me sentía ajeno a los hechos.
 
Lo ultimo que recuerdo de aquella tarde de septiembre es al muchacho volviéndose hacia el grupo de niños y agarrando a mi amigo Ahmadou por el cuello arrastrándole hacia donde yo estaba. Recuerdo la cara congestionada de mi mejor amigo, sus lágrimas, sus gritos. Recuerdo como se adelantaron dos chicos más; le sujetaron por los brazos y le quitaron la camisa.
 
Abdelkabir me observó con desdén y dijo mirando fijamente a mi amigo :
         No serán dos, seran tres. Y acercándose a Ahmadou, puso la bayoneta en su mano.
No quiero recordar. No quiero recordar a Ahmadou ni como acabaron mis padres, no quiero recordar nada. No tengo mas recuerdos de este día.
 
Como en un sueño vinieron a mi mente recuerdos de mi madre, cuando era muy pequeño. Eran recuerdos de un relato que me explico ella misma y que yo interioricé en primera persona.
 
“ Era todavía demasiado pequeño para que mi madre pudiese llevarme en la espalda, a la manera de las mujeres africanas. Mi madre consiguió una gran calabaza, la lleno de retales de sabanas, de ropas suaves y calientes, instalándome en ella como si de una cuna se tratara.
Con un elegante y decidido movimiento, sitúo la calabaza encima de su cabeza y nos pusimos en camino hacia el pueblo vecino
El olor de sus cabellos cercanos y la luz acogedora del ocaso me hacían sentir querido y seguro. Algo parecido a la felicidad. " 
 
Realicé un gran esfuerzo para mantenerme en pie. 


Para seguir el relato completo en wordpress     Wordpress

 
14/01/2014

6. El miedo

El anciano Amadou Seik identifico vacilante a algunas personas, pensando seguramente que los recién llegados tendrían la necesidad de escribir alguna carta o enviar algun mensaje escrito. Pero cansado,  titubeo a la hora de identificar a algunos de los aldeanos. Uno de los muchachos soldado, de mirada dulce y tranquila sin pensarlo dos veces, sin inmutarse, le golpeo en la cabeza con el machete que portaba en la mano.

 

Recuerdo con gran claridad la secuencia, como si fuese a cámara lenta. El machete golpeó con potencia el rostro de mi querido maestro. De un solo corte secciono la cabeza no a la altura de cuello, sino a la altura de la nariz. Recuerdo a menudo en mis interminables noches de insomnio aquella espeluznante escena. Veía de nuevo como el impacto producía  un corte limpio que separaba la mitad de la cabeza del resto del cuerpo, esparciendo sobre los aldeanos que estaban a su lado su ultimo hálito de vida. Recuerdo asociado a esta imagen, como algo caliente descendía por mis piernas y como de pronto no podía respirar.

 

El pánico general siguió a aquella escena. Los atemorizados y confusos  aldeanos se agrupaban juntos en el centro del poblado, como bueyes que buscan la seguridad de una pared antes de morir.  Las mujeres y niños no podían contener el llanto y los hombres arrodillados miraban al suelo e imploraban por la vida de sus familias.

El muchacho que dirigía al grupo, explicó con voz crispada a los habitantes de la aldea, que un nuevo régimen había llegado. Un régimen tutelado por los extremistas islámicos y que su líder, les guiaría hasta la verdad. 

 

Deberíamos volver a los ancestros y olvidarnos de todo aquello que significara progreso y cultura. La cultura era uno de los enemigos del pueblo y el progreso la peor enfermedad, traída por los extranjeros que deseaban invadir nuestro querido país. A partir de aquel momento, solo la ciega obediencia a la Sharia, la Ley Islámica,  seria garantía de sus vidas.

 

Serian conducidos a campos de entrenamiento, donde aprenderían a comportarse. Y a través del sufrimiento y de la abnegación, llegarían a comprender la grandiosidad e irrefutable certidumbre contenida en la doctrina . Aprenderían sin duda. Aprenderían o morirían.

 

Yo estaba con un grupo de niños que habían separado del resto de las personas mayores. Los niños eran los mas fáciles de adoctrinar, pero debían iniciarse con acciones contundentes. Según los ideólogos del nuevo orden islámico, era importante implantar escenas en sus mentes para que las asociaran al cambio que se estaba avecinando. Escenas que sirviesen como anclaje a los ideales del régimen y que nunca fuesen olvidadas.

 

El azar quiso que el muchacho que lideraba el grupo me eligiese a mí. Me agarró bruscamente por la ropa y me condujo al centro del poblado. Explicó a los aldeanos que ahora verían lo que les pasaba a las personas que apoyaban a la cultura y lo habían demostrado aprendiendo a leer y a escribir. Les dijo que iban a dar un escarmiento para que recordaran que nunca más debían acercarse a éstas prácticas. Les explicó también que debían quemar todos los medicamentos y libros que se encontraban en el pueblo y que en el futuro, solo los remedios naturales y ancestrales de su cultura les librarían de las enfermedades.

 
27/11/2013

5. Desde la niebla.

 
La voz del almuecín se elevó profunda y noble llamando a la primera plegaria del día y rompiendo en pedazos el silencio que envolvía la mayor parte de la aldea, todavía, medio dormida. Nunca antes como aquella mañana las potentes palabras que parecían surgir de su interior habían adquirido un sentido más intenso para mí : “Alahu akbar…!Alahu akbar …!” ‘Dios es el más grande! Dios es el más grande!
 
Cuando el astro benéfico se alzaba tímidamente sobre el horizonte y derramaba sobre el mundo la luz y la vida, intuí que algo excepcional estaba a punto de ocurrir. Estaba sentado en el patio, bajo el toldo de espigas de mijo que resguardaba la parte delantera de la casa. Observaba embelesado la siguiente escena: en el patio de nuestra casa, la mayoría de los miembros de mi familia esperaban a que mi padre terminara su wird - invocación propia de los miembros de la cofradía Tijaniya a la que pertenecía, consistente en algunos casos en la recitación de los nombres de Allah. 
 
Sentado sobre una fina piel de cordero, su noble rostro orientado hacia el este en dirección a la Meca, revelaba un profundo recogimiento interior. Envuelto en sus blancas vestiduras, desfilaba lentamente su rosario. Refulgía con la luminosidad  de la mañana como si de un ensueño se tratara. Clic, clic, clic… El hipnótico sonido de las cuentas de madera golpeando entre si, acompañaba rítmicamente el leve susurro de su declamación. La ilaha ila Allah, la ilaha ila Allah, la ilaha ila Allah. Serenidad y armonía eran los nombres de las notas de su oración.
 
Las gallinas escarbaban con su pico en busca de los granos de mijo perdidos entre el polvo, alrededor de los morteros. El gran gallo, amo del corral, lanzo un grito de alarma batiendo fuertemente sus alas. La combinación de movimiento, los intensos matices del color de su plumaje y la potencia de su canto, fueron percibidos por mí a través de las partículas del fino polvo que se alzó asentando en mi mente una imagen imborrable.
 
Era el principio del fin. 
 
Los polluelos enfilaron atropelladamente hacia la parte del gallinero donde sus madres se dirigían a toda prisa, atentos al peligro que había sido anunciado. El alboroto de las aves hizo salir a mi padre de su recogimiento. 
Mientras giraba su torso para ver con claridad lo estaba ocurriendo, empezamos a oir a lo lejos una cacofonia de gritos aún tamizados por la distancia. Gritos secos en bámbara. Sonaban como los graznidos de un cuervo herido, deformando la belleza del lenguaje al atravesar el filtro del odio y de la violencia.
 
Mi padre y sus dos hermanos que se encontraban a mi lado, reaccionaron rápidamente mandando a las mujeres y a los niños al interior de las habitaciones como medida de protección y saliendo de la casa reagrupándose al lado de sus vecinos varones. 
Hechizado por la curiosidad, observaba entre las cañas de nuestra habitación como buscaban el origen de las crispadas voces, desorientados todavía entre la bruma que persistía con insistencia. Cuando de repenteaparecieron en fila, surgiendo de entre la niebla como pérfidos djins guiados por Shaitan, apuntando hacia un destino maléfico. 
 
Iban en hilera guiados por un muchacho que no tendría más de 18 años. Mal vestidos, sucios y harapientos, tenían una mirada extraña, seria y grave. Esta mirada, no era propia de jóvenes que debían estar preocupados por divertirse y cortejar a las bonitas muchachas de sus aldeas.
 
Todos iban fuertemente armados. Algunos, con viejas pistolas de origen chino, otros con fusiles kalashnikoff ajados por el uso y el tiempo, y otros, con machetes y palos colgando de sus manos y cinturas. Sus miradas de ojos negros, oscuros como ciénagas, enunciaban que el miedo atroz y la angustia bailaban juntos en su interior un baile de muerte y de perdición, de odio, de abandono y de soledad. Vidas fanatizadas desde su tierna infancia y dirigidas por otros cuyos intereses posiblemente desconocían ellos mismos.
 
Pocos tendrían más de 25 años.
 
El que parecía ser el jefe, vestía una túnica de color crudo con abundante suciedad fruto seguramente de una vida dura, sin ningun tipo de comodidades. Su cabeza esta cubierta con un turbante azul marino, casi añil, que dejaba al descubierto sus ojos, su nariz y parte de la boca. Su joven piel cobriza estaba cubierta de finas gotas de transpiración. Me había contado mi padre que esta indumentaria era propia de los tuaregs del norte, de los que hablan tamazigh.
 
Su ceño fruncido y sus ojos inyectados en sangre, proyectaban un efecto maligno. Con paso rapido y decidido seguido de sus jóvenes soldados, avanzaba amenazante hacia el centro del poblado donde habían reunido a las familias.
 
Un silencio sobrecogedor se había apoderado de la inquietante escena y solo el tintineo del metal de las armas interrumpía el silencio. Fantasmagóricas sombras sobrevolaban el drama.
 
Armado con un viejo AK 47 que sostenía con su mano derecha y apuntaba de frente a la altura de la cintura, completaba su atuendo una bayoneta muy usada, colgaba de su hombro dentro de una vieja funda de cuero, como si de  una mochila se tratase.  Mi atención se fijo premonitoriamente en aquella arma.
 
Mi padre, valiente e indignado al mismo tiempo, avanzo hacia él enunciando la formula de bienvenida “Bismilahi” con la intención de parlamentar. Fue brutalmente abatido de un culatazo en pleno rostro. 
 
Entre gritos de pánico y empujones nos hicieron salir de las chozas y agruparon a las no más de 30 familias que componían nuestra comunidad en el centro de la aldea.  El líder del grupo, situado en el centro y rodeado de sus acólitos, preguntó quién era el jefe de familia que es como se conoce también al jefe del poblado.
 
Nuestro querido y respetado Amadou Seyk, éste era su nombre, dio un paso al frente. Venerable anciano curtido por guerras y calamidades, sabio donde los hubiese, hacía años que recaía sobre él la elección y liderazgo del “Consejo de Sabios” que regía los destinos del pueblo y de sus familias. Impartiendo justicia, escuchando, aconsejando y velando siempre por el bienestar de los suyos. Mediando entre conflictos familiares, religiosos y étnicos. Tal era su cometido.
 
La supervisión de la educación tanto en el conocimiento del Corán, como en diferentes materias lectivas, como francés, matemáticas o gramática, recaía sobre sus responsabilidades.
 
Escuche sin querer el comentario  que hizo mi padre a mi hermano Hamady en voz baja y grave antes de ser derribado. Lo escuche en el momento en que el grupo rebelde estaba entrando en el pueblo y me dejó absolutamente petrificado. Mis piernas se negaron a moverse y  sentí como si el tórrido harmatán, el viento proveniente del inhóspito desierto del norte, hubiese detenido no sólo el latir de mi corazón, si no que se hubiese llevado mi espíritu -al-rough - como se pronuncia en árabe  que representa a aquella parte de nosotros que siendo parte de Dios, nos es insuflada en el momento de nacer.
 
“Pido a Allah, que nos proteja -dijo mi padre. Éstos que han llegado no perdonarán nada. Están poseídos por Shaitan. (Satanás en español) “Al-hamdu lilahi rabi al-alamin “(Alabado seas, Señor del Universo).
 
 
 
 
  
 
15/11/2013

4. En la aldea


Mi madre y mis hermanas estaban preparando la primera comida del día compuesta habitualmente por gachas de mijo. Aquel olor reconfortante, el mismo que habitualmente nos acompañaba en las primeras horas del día, era precursor de la primera reunión familiar que solía acaecer alrededor del desayuno.
 
El sonido apagado y constante de los palos de madera amasando el mijo en el mortero fluía como un eco familiar que producía en mí un gran sentimiento de seguridad y sentido de pertenencia a mi clan.
 
El olor del humo que salía de nuestra casa, elevándose a través de las ventanas como las volutas de niebla que emergían del Níger a primera hora de la mañana, producía en mí un efecto tranquilizador estimulando al mismo tiempo el feroz apetito por el que era casi famoso en la aldea, inacabable como la sabana en las llanuras del norte, cerca del desierto.
 
La casa de mi familia era una de la mas bonitas del pueblo. El color ocre dominaba la estructura formada por diferentes habitaciones que convergían en un patio central donde discurría la vida familiar. El techo de las habitaciones secundarias y del salón principal estaba hecho de ramas de palma que mi padre cambiaba cada 7 años cuando perdían su cualidad impermeable debido precisamente a la humedad. Cuando el viento soplaba con fuerza mi casa parecía adquirir vida propia. Aromas de hierba fresca y mijo secándose al sol impregnaban mis sentidos. Recuerdo como si fuera hoy,  como el color ocre se convertía en un dorado acogedor durante los plácidos instantes que preceden la salida del sol.
 
Los sonidos de mi pueblo, de la brousse donde jugaba con mis amigos, han quedado registrados en mi memoria como si se tratase de huellas que con el tiempo han perdido su definición y profundidad formando parte del camino.
 
Yo era pequeño y no podía comer con los hombres, lo hacia con las mujeres de la casa, con los otros niños, hermanos y amigos. Sin embargo, el valor que mas destacaba y aun hoy en día sigue descantando en África ya estaba presente: la hospitalidad.
Todo se comparte en África, y la hospitalidad es el árbol fundamental alrededor del que giran las costumbres, tradiciones y valores que organizan nuestra cultura y nuestro sistema de creencias locales. 
 
Ellas, la mujeres, siempre dignas y elegantes en su vestido y porte, distribuían a su alrededor la risa y la alegría como si de un regalo de nueces de cola se tratase. Quería mucho a mi madre Fátima. Allah, lo sabe. 
 
Recuerdo muy nítidamente lo que oí. Lo que vi, lo intuyo, pero es como si un mecanismo interno de defensa no me permitiese recordar claramente y con detalle lo ocurrido. Un amigo querido, al que conocí más adelante cuando fui prisionero del marabú Mahdi, me dijo que seguramente el Profeta había dispuesto mi corazón de tal manera que no pudiese recordarlo, para no sufrir más.
 
Las lagrimas acuden a mis ojos como pequeños torrentes que se desbordan después de la tormenta. Mi tormenta interior siempre ha sido terrible. Desde aquel día, la angustia y el terror anidan en mi corazón. Siento como si una mano fuerte y grande estuviese constantemente oprimiendo mi estómago. La vida es un drama que hay que saber vivir con dignidad.  
 
Trazos de olor a té azucarado transportados por la fina brisa del cercano río anunciaban que el desayuno estaba a punto de empezar. A mi lado Malik, mi mejor amigo, cofrade de aventuras y juegos, confidente de pillerías y travesuras, gran comilón y bromista impenitente - nunca sabias si hablaba en serio o en broma - me empujaba disimuladamente hacia un lado para que el espacio de la vasija donde comíamos, el espacio que le correspondía a él, fuese mas grande que el mío. Un tirón de orejas de mi tía Bintu, le puso en su lugar. 
 
Hoy es día 24 del mes de marzo del año de la Hègira 1362, año cristiano de 1983. Esta empezando la guerra en Malí. Los insurgentes del norte, extremistas islámicos, están empeñados en la implantación de Sharia con el objetivo de gobernar según los preceptos de Corán establecidos hace 1.362 años.  
 
Abogan por la absoluta radicalización del Islam, y un retroceso de más de 1.000 años en materia de derechos humanos y progreso intelectual.
 
Grupos de diferentes etnias, algunos de ellos extranjeros, presionan a la población civil mediante el terror y la muerte, persiguiendo sin tregua la erradicación de "elementos intelectuales no islámicos". Desde el norte de Malí, en la zona desértica del Sahara, bajan como una plaga ideológica y letal en dirección a la capital Bamako, dejando a su paso un rastro de poblados calcinados, familias desechas y un incipiente flujo de refugiados que se disemina desorientado hacia Senegal y Mauritania, donde los que consigan cruzar la frontera continuaran hacia su incierto destino. Muchos morirán en el intento, otros, los de mediana edad, serán capturados como esclavos en Mauritania. Muchos niños de mi edad acabarán como talibés, peor que esclavos, en manos de algún marabú despiadado.
 
 
… capitulo siguiente : la llegada.
 
 
31/10/2013

3. Mi Padre. Ibnu Oumar Kane

En el seno del ejército tukolor que entró vencedor en Hamdalaye, se encontraba un fula de Futa Toro - zona norte de Senegal -  que en otros tiempos lo había dejado todo para seguir a El Hadji Omar. Ibnu Oumar pertenecía al clan Kane y escuché muchas veces contar su historia. Era mi padre.
Oumar era un silatigui , un gran maestro en la iniciación ritual parecido a un sacerdote de culto y, como tal, jefe espiritual de su tribu. Como la mayoría de los silatigui, convergían en su corazón facultades extraordinarias propias de quienes han perdido los velos que nublan nuestra visión de la Realidad y Allah les ha permitido ver con el  corazón, cuyo nombre en árabe es qalb y que corresponde al “órgano sutil” o lataif que no hay que confundir con el corazón físico cuya función es únicamente bombear la sangre que nos mantiene vivos. El Corazón junto con los otros 6 “órganos sutiles” está claramente identificado por los sufís, junto con el color de su vibración, el verde, y es el lugar donde se recibe la Luz del Conocimiento o gnosis divina. 
Las extraordinarias facultades que desarrollan algunos silatig ui, les capacitan para actuar como  videntes, adivinos y curanderos. Hábiles para juzgar y entender  a hombre y  mujeres y para comprender el lenguaje mudo de los signos de la brousse.
Un día mi padre, durante uno de sus viajes, tuvo la ocasión de ver y escuchar a El Hadj Omar, gran maestro de la cofradía sufí Tijaniya, que estaba haciendo en aquellos momentos un recorrido por la zona norte del país. 
 
Al regresar a su casa, mi padre convoco a sus padres, hermanos,  parientes más próximos  y a los principales representantes de su tribu en el poblado de Ngalama para comunicarles su intención de abandonarlo todo para seguir a El Hadji Omar.
 
Cuando pienso en mi padre y su historia, sus palabras resuenan en mi mente como si hubiese estado presente cuando las pronunciaba...
 
“Primero, he querido pediros permiso les dijo. Si aceptáis, he decidido antes de marchar dejar todo mi rebaño en beneficio del pueblo. Me marcharé con las manos vacías, excepto los cabellos que pueblan mi cabeza y las ropas que visto. En cuanto a mi bastón de silatigui, lo transmitiré antes de marcharme ritualmente a la persona más cualificada para heredarlo."
La noticia de Ibnu Oumar había superado la capacidad de asombro de la familia y del clan tribal, pero finalmente le dieron su consentimiento. ”Sigue tu camino y marcha en paz, y que la paz siempre te acompañe. Que Allah haga descender su bendición sobre ti !". 
 
Fue así como mi padre, provisto de un sencillo bastón para apoyarse al caminar, abandonó posición y riquezas terrenales, rebaños y poder y se puso en camino para reunirse con El Hadji Omar. Mi padre me explicó un día que, para viajar lejos, hay que hacerlo ligero de equipaje. Cuantas más cosas llevemos en nuestra mochila - la de tela o la emocional, es lo mismo - más peso deberemos transportar y más lento y penoso será nuestro viaje. Tanto si es un viaje externo, de placer o de negocios, como si es un viaje a nuestro propio y desconocido interior. Seguramente debió aprenderlo de mi abuelo Demba Kane.

La aceptación de El Hadji Omar
 
Meses después de su partida, mi padre encontró a El Hadji Omar en el pueblo de Bonga y se presentó de la siguiente manera: "Shaik Omar, he sentido tu llamada y he venido para encontrarte. Me llamo Ibnu Oumar Kane y soy un Ful Rojo, un ful pastor.
 
Para liberarme y llegar a ti, he dejado mi rebaño a mis hermanos. Era rico en la medida en la que puede serlo un ful. No es la riqueza que me ha encaminado hacia ti, sino el deseo de responder a la llamada de Dios. Un ful no deja su rebaño para buscar otras cosas.
Tampoco he venido a tu lado para adquirir conocimientos, puesto que soy un ful iniciado. Conozco el mundo visible y el invisible. Conozco Lo Primero, Lo Ultimo, Lo Manifestado y Lo Oculto. - Yo soy Al- awal, Al-Ajir, Al dhajir, Al Batin. Corán 3-23.- . Como se suele decir, tengo " el oído de la brousse”.
 
Entiendo el lenguaje de los pájaros, leo las huellas de los pequeños animales en la tierra y las manchas luminosas que proyecta el sol entre el follaje de las plantas; sé interpretar el susurro de los cuatro grandes vientos y de los cuatro vientos secundarios y también el movimiento de las nubes a través del espacio, porque en mí, todo es signo y lenguaje.
Identifico el olor del agua debajo de la arena y percibo en mi piel los finos ajustes que Allah prepara en el aire para anunciar la llegada de las tormentas. Cuando miro a los ojos de otro ser humano, percibo sus cualidades más profundas, sus dudas y esperanzas, así como sus miedos y temores más escondidos, pudiendo en ocasiones brindarle guía para su camino ".
 
Y mi padre continuó… 
Como puedes ver, no he venido a ti por las cosas de este mundo. Te suplico que me acojas en el Islam y yo te seguiré donde quiera que vayas. Si te sigo, es únicamente para que me guíes hacia el conocimiento de Dios Único". Mi sola demanda o condición, es que nunca me des un cargo de comandante, ni me nombres jefe de ejército, ni jefe de región ni de poblado, ni tan solo de barrio. Ya que a un ful que ha abandonado su rebaño, no se le puede dar nada que valga más."
 
Muy conmovido, El Hadji Omar acepto las condiciones de mi padre. Y, en efecto, a lo largo de su vida él no aceptó nunca ni honores ni funciones de mando. La alianza espiritual que se estableció entre los dos hombres, se convirtió pronto en una profunda amistad. Mi padre siguió a El Hadji Omar hasta su muerte y recibió no solo la iniciación en la Vía Sufí Tijaniya, sino el conocimiento que convierte al hombre normal en el Hombre Perfecto. En un conocedor de Dios. Un 'Arif bi-lah.
 
Oí también contar sobre mi padre que había adquirido la cualidad de Khasf. Ésta cualidad es propia de personas que han alcanzado un alto nivel de desarrollo espiritual, de gente que ha dejado atrás muchos de los velos que nos son impuestos al nacer y muchas de las estaciones presentes en el camino sufí.
 
Es increíble ver como  las personas cuyo corazón está inundado de verdad y buenas intenciones, se aceran de forma natural y sin motivos aparentes al que posee esta cualidad. Pero al mismo tiempo hace que de forma natural también, las personas de índole maléfica, los que no están lejos en sus formas y acciones de la animalidad más primitiva, se aparten de ellas como si de un leproso se tratase.

A veces, me han llegado intuiciones. Conocimientos no racionales que me indican cosas sobre las personas. Es como si conociera sin saberlo que sus corazones están limpios, radiantes. Es como si emanasen una cálida luz áurea, un reflejo que percibo con claridad y que inunda de emociones tangibles mi consciencia. Sobre todo de ternura.
 
En algunas ocasiones también, mi vello se eriza al cruzarme con algunos seres humanos. Observan habitualmente con  una mirada torva y evitan el contacto directo con mis ojos, como si presintiesen que algo oculto en su interior puede ser visible desde fuera.  Sombras sin forma oscurecen sus emanaciones energéticas y el mal, ataviado con sus mejores vestiduras, está presente en ellos de forma permanente. Saytan - Satanás, el ángel caído - está siempre a su lado, dice un hadiz del Profeta.
 
Seguramente mi padre dejo ínfimas semillas de conocimiento sembradas en la fértil tierra de mi joven corazón. Los corazones se hablan directamente, sin pasar por la mente. Como consecuencia de ello y a despecho de mi cultura, aprendí con el tiempo a hablar cuando lo que tuviese que decir fuese más importante que el silencio.
 
Con el tiempo, el recuerdo más cercano de mi hermano mayor Hamady me ayudó a  comprender como funcionan estas cosas.
 
 
22/10/2013

2. Ibrahim, mi vida como talibé. Raices...

En el África tradicional, el individuo es inseparable  de su linaje, que continúa viviendo a través de él y del cual no es más que la prolongación. Por este motivo cuando quiere honrarse a alguna persona, no se la saluda llamando varias veces por su nombre personal, que en Europa conocemos como nombre de pila, sino por el nombre de su clan que debe repetirse varias veces : Cissé! Cissé! o Diallo! Diallo!, ya que no se saluda exclusivamente a un solo individuo, sino que a través de él, se honra a todo el linaje de sus antepasados. 

Dicho esto, sería imposible para un niño como yo, contar su aventura vital, narrar hacia dónde le empujaron los sucesos que ocurrieron durante su infancia, sin evocar primero para situarlos, mis linajes paterno y materno. 

 

Sin olvidar ni por un momento que, la tradición africana es oral, no escrita. El conocimiento se transmitió durante muchísimos años, de padres a hijos. La memoria de los de mi generación y más en general, la de los pueblos de la tradición oral  que no podían apoyarse en la escritura, es de una fidelidad y precisión casi prodigiosas. Es por este motivo que nos es difícil a veces resumir. O lo explicamos todo, o no explicamos nada. No nos cansamos nunca de oír y de volver a oír la misma historia. La repetición para nosotros no es un defecto, sino un ejercicio de asentamiento del conocimiento y de visualización de los más mínimos y precisos detalles. 

La tradición oral de África occidental es también transmitida y narrada por los Griots, casta que comprende músicos, cantantes y también sabios genealogistas itinerantes o vinculados a algunas familias cuya historia cantan y celebran durante sus constantes y habituales viajes.

 

Tanto mi padre como mi madre eran fulas y estuvieron íntimamente ligados, si bien en campos contrarios, a los eventos históricos y a veces trágicos que marcaron a mi país durante el siglo pasado. 

 

Toda la historia de mi familia está ligada a la de Macina (una región de Malí situada en la llamada "Curva del Níger") y a las guerras que la dividieron, particularmente las que enfrentaron al imperio Ful de Macina contra los tukolor o toukouleur,  del ejército de El Hadji Omar, el gran conquistador y líder religioso venido del oeste.

Este ejercito que después de haber vencido y absorbido al Imperio Ful, se extendió desde el este de Guinea hasta Tombuctú, la ciudad sagrada. 

Al nacer recibí esta doble herencia, a la vez histórica y afectiva, que ha marcado muchos de los avatares de mi corta pero intensa existencia. Mis ancestros provenían de la ciudad de Mopti y, con el tiempo, la familia se extendió por la zona de Bandiagara donde emerge la Gran Falla, como si fuese el esqueleto de un gran animal, cerca de las montañas conocidas como "La Mano de Fátima”

 

Pero ante todo, somos fulas, fulas puros que durante generaciones hemos mantenido nuestros clanes y familias cohesionados y unidos gracias a las leyes que conforman nuestra tradición, leyes que nos han permitido siempre vivir una vida plena, justa y orgullosa, regida por los rectos principios del Islam.  

Os hablaré pues, y por este orden, de nuestra raza, de los Fulas, de mi Madre y de mi Padre. Pero no sin antes explicar qué significa la palabra "Brousse" que veréis aparecer en bastantes ocasiones durante la narración de mi relato. 

 

La tradición ful pura, especialmente la religiosa y la iniciática (que corresponde más a las costumbres relacionadas con la forma de vida, la relación con el entorno y con las personas que forman el clan y su conocimiento), garantiza la supervivencia en un entorno muchas veces hostil que se perpetuó únicamente entre los ful pastores de brousse, es decir, los que viven lejos de las ciudades y de los poblados. 

 

Brousse, significaba originariamente " formación donde predominan los arbustos y las plantas bajas de hoja perenne”. Pero en el lenguaje colonial africano, hace referencia a las zonas alejadas de las ciudades o pueblos que, en general, no han estado cultivadas y que acarrean la connotación de "tierra salvaje", de "animales salvajes". Puesto que el castellano no dispone de una palabra que traduzca este segundo sentido, mantendré la palabra original para no confundir al lector. 

 

(*) Las diferencias ortográficas de los nombres derivados del árabe de algunos personajes se explican por el hecho de que con el uso, se han ido transformando fonéticamente. Por ejemplo, el título honorífico de "shaik", podrá evolucionar hasta " cheik, cheikú, chekú o sekú cuando se transforme en nombre propio. Lo mismo sucede cuando el nombre del profeta Mahoma que da lugar a los antropónimos Mohammed y Mamadú se convierte, según los casos en Ahmadú, Ahmad o Amadú. Igualmente, para facilitar la asimilación de conceptos que provengan del árabe, utilizaremos la transliteración española, que como ejemplo,   utiliza la letra árabe "gain" ( حْ ) , como ( ` ). Así, escribiríamos la palabra conocedor ( نشعر )  como sigue :  ' arif, pronunciándose "Garif".  (N del E)

  Picha AQUÍ para leer la versión completa.

 
08/10/2013

Ibrahim, mi vida como talibé. Cap 1. Desde el recuerdo.

No recuerdo la primera vez que oí mi nombre. Pero me llamo Ibrahim. Tampoco sé donde nací. Pero me dijeron que mi país se llama Malí. Debo tener 13 o 14 años más o menos. Tampoco recuerdo nada o muy poco de mis padres, de mis tíos y de mis hermanos y hermanas. Sólo recuerdo el inmenso dolor, la implacable soledad, y la angustia que respondía al miedo causado por el enemigo desconocido. Este intenso recuerdo, se intercala con la sonrisa de algún amigo que tuve y que podría contar historias semejantes a la mía.

 
Lo cierto es que, del gran puzzle que es la vida de una persona, quedan solo pedazos del mío. Retales que me esfuerzo en ir uniendo para tener algo a lo que aferrarme... y solo encuentro una familia deshecha, amigos sin identidad, una cultura extinguida, un pasado forastero y un pueblo fantasma. Una vida robada. Ahora, a pesar de mi corta edad, siento que ya soy viejo. Un joven anciano.
Hace 10 años, la penúltima guerra de Mali hizo estragos en el pueblo donde vivía junto con mi familia, cerca del río Niger, cerca de Tomouctou, cerca del desierto, camino a Senegal. Toda la historia   de mi familia esta ligada a la de Macina, una zona del país situada en la llamada "Curva del Níger". No les bastó con envenenar los pozos de agua sinó que la guerrilla mato sistemáticamente a los de nuestra etnia, orgullosos fulas, otrora nómadas, ahora pastores y agricultores. A algunos les dispararon, a otros, les mataron con machetes y a un tío mío, uno de los pocos recuerdos que me quedan, le tiraron dentro del pozo del pueblo. Se llamaba Seydou y sólo pidió que le dejaran hablar para intentar salvar algunas vidas.

Vidas alegres, llenas de amor por su familia y amigos. Vidas con futuro, prometedoras y aunque pobres a simple vista, pobres de cosas materiales,  repletas de valores valiosísimos:  solidaridad, amistad, amor y respeto por la familia, y sobretodo un gran amor por la madre. Dice un refrán popular, que en África, el universo de un hombre empieza a los pies de su madre.

Recuerdo confusamente el calor de aquel día. La luz cálida de la mañana atravesaba los remolinos de fino polvo que levantaba el viento, formando figuras iluminadas por un color amarillo dorado, tamizados por las partículas de polvo que reflejaban las sombras. El olor del Níger, amable y evocador en esta época del año, me hacía sentir seguro en un entorno cotidiano donde recibía afecto y cariño por parte de los míos. La temporada de lluvias, había terminado hacia escasas semanas. Pocos momentos durante el día borraban la permanente sonrisa de nuestras africanas facciones. Aunque muy pequeño - supongo que debía tener en aquella época 5 o 6 años -  una de las emociones que estoy totalmente seguro que embargaban mi corazón era la felicidad.

Como musulmán creyente, daba gracias a Allah cada día por todo lo que había recibido de Èl, y mi padre me dijo que pronto podría empezar a rezar a su lado. Cuando fuese un poco mayor. Este gran honor me llenaba de orgullo y ocupaba una parte importante del espacio de pensamiento que transcurre entre la vigilia y el sueño. Cada día, cuando me iba a dormir, me imaginaba rezando  al lado de mi padre ataviado con su elegante gran bubú blanco  bordado su pectoral con finas hebras doradas y signo de pureza en el Islam.

Un gran amor por Dios embargaba mi corazón a menudo y, siendo consciente de esto, estaba seguro que estaba en el camino recto. La primera sura del Corán, la Fatiha al Kitab, gran secreto de los iniciados sufíes, dice en una de sus partes: "siratika al-mustakim", que significa "llévanos por el camino recto". Así me hablan mis pocos recuerdos. Así me sentía entonces, : en el camino recto, bien guiado y en armonía conmigo mismo, con mi familia y amigos, con mis actos y acciones y con la naturaleza. Intuía también que algún día podría comprender el significado de  "La ilaha ilah Allah."



 
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02/10/2013

Prólogo

Saludos, socios y amigos. Queremos compartir con vosotros una iniciativa de la Fundación Talibés que vamos a poner en marcha esta próxima semana.

La idea es que de aquí un año, podamos publicar un libro y destinar los fondos de su comercialización al objetivo de la Fundación, es decir, a conseguir una vida digna para los talibés de Senegal y financiar el proyecto del internado que tenemos abierto en Kaolack, com más de 150 niños talibés.

El título, va a ser el siguiente :   "Ibrahim, mi vida como talibé."
Y el contenido, intentar narrar como es la vida de un niño talibé, en primera persona. Cómo debe abandonar su casa y como llega a manos de Seydou, uno de los malvados marabús que le esclavizo durante un tiempo.


Ibrahim, es un niño de la etnia ful, llamados también fulas, fulanis, fulbés o peuls. Nos hemos documentado durante años para reunir material a través de viajes, entrevistas con niños talibés, la convivencia con ellos y con sus marabús,  con sus familias y un sinfín de fuentes que esperamos nos permitan compartir con vosotros parte del legado cultural de los Fula, cuya tradición se transmite de forma oral y no escrita, contribuyendo aunque sea mínimamente, a la preservación de esta fantástica cultura.

Para asegurar la calidad del contenido del proyecto, hemos creado un consejo asesor, cuya principal misión, será garantizar la calidad, el contenido y la coherencia de los diferentes capítulos del libro.
Queremos dar las gracias a sus componentes, Elisenda, Nausica, Magalí, Emilia y Amaia, por que excelente trabajo que ya están haciendo y por su colaboración en el proyecto.

Finalmente, os queremos pedir que seáis indulgentes con nosotros. Escribir no es nuestro trabajo habitual, con lo que ya empezamos pidiendo disculpas por los posibles errores que podáis encontrar. Nos mueve la buena voluntad y las ganas de compartir con vosotros un proyecto en el que creemos firmemente, que nos ilusiona y que contribuirá, seguramente, a que dejemos algunos aspectos de nuestro mundo mejor que como los encontramos al llegar.


Espero provocar en todos vosotros impresiones que provoquen sensaciones que a su vez provoquen emociones y terminen en sentimientos. Me gustaría que imaginarais a Ibrahim com el talibé de nuestra foto corporativa.

Os animamos a seguir los relatos, y a hacernos llegar vuestras sugerencias, que en definitiva, ayudaran a mejorar el proyecto. Os animamos también a difundirlo, puesto que a cuanta más gente llegue, más conocido será el problema de los talibés.



Gracias a todas y a todos por seguirnos.

Alex Estebanell.
Fundació Talibés.

 
29/09/2013

Talibés de Dakar III

Un gobierno indeciso :
En 2005 el gobierno aprobó leyes más estrictas contra la mendicidad, incluyendo penas más fuertes para maltratar a los niños. Pero los más importante que debe desarrollar es el control y gestión de las escuelas coránicas. 
De acuerdo con la Organización humanitaria Tostan, Mouhamed Chérif Diop comenta que  hasta que el gobierno regule las miles de escuelas coránicas informales para evitar que cualquier persona pueda abrir una, el problema no va a desaparecer. 
Actualmente , el gobierno está creando daaras “modernas” en la que los niños no van a mendigar . Sin embargo, " hay mucha charla y poca acción ", nos comenta un responsable de Fundació Talibés, ubicada en Cataluña y centrada en el proyecto de los talibés , que apunta a la no aplicación de la ley contra la mendicidad como parte del problema.
Algunos funcionarios del gobierno, culpan a los politicis electos de no haber realizado ningún tipo de acción para mejorar la estabilidad y futuro de este colectivo , y comentan que no están dispuestos a abordar la cuestión . "El Estado no quiere comprometerse a resolver el problema, en lo que toca a la religión " afirmó el Sr. Amadou Camara , jefe de educación no convencional en el Ministerio de  Solidaridad.
"En todas las grandes ciudades , no hay un solo líder religioso que no tenga discípulos en las altas esferas de la administración social. "
 
Algunos funcionarios dijeron que la solución es ayudar a ' marabouts ' a generar ingresos para que los alumnos no necesiten salir a mendigar.
Enfoque por etapas :

El Ministerio de Solidaridad del actual gobierno tiene fondos para apoyar hasta 100 “ daaras” cada año para tratar de reducir la dependencia de ingresos de la mendicidad para los marabouts. 
Algunos funcionarios de las ONG no ven esta situación como una solución. " Se aprueba una situación anormal ", dijo Diop de Tostan . Pero el Sr. Camara comentó : " Si no les damos absolutamente nada , es aún peor. "
Funcionarios de las ONG reconocen que sus programas son demasiado pequeños y no coordinados para abordar el problema . "Hacemos todo lo posible con nuestros medios limitados ", opina la directora de Samusocial de Senegal ", pero las pequeñas acciones que somos capaces de realizar, como devolver a sus familias a tres o cuatro talibés, no va a resolver el problema de los más de 10.000 niños mendigos en Dakar . "
 
26/09/2013

Rebelión ¡¡¡

Cada día que Aláh nos da, Abdulaye pide limosna en Yoff, un barrio de Dakar. Un gesto que repite, lata de conserva en mano, desde hace cuatro años. Apenas tiene 12 años. Su compañero, Mor, que no sabe su edad, hace lo mismo desde hace dos años. Su situación no es única. Según las Organizaciones No Gubernamentales, Senegal cuenta con unos 100.000 de estos talibés mendigantes.
El sentido original de la palabra talibé designa a un joven, generalmente de entre 3 y 23 años, que aprende el Corán con un maestro, el marabú. Sin embargo, aquí, con el paso de los años, el término casi se ha convertido en sinónimo de niño de la calle. “Nunca he visto tantos talibés mendigando como en Senegal”, afirma Yannick Girardin, un cooperante del Centro Canadiense de Estudios y de Cooperación Internacional (CECI) que trabaja con los talibés. “Me pregunto si este fenómeno es sobre todo una especificidad cultural de la sociedad senegalesa más que una manifestación de la pobreza”, se cuestiona después de haber estado en Malí, Burkina Faso, Guinea y Guinea-Bissau.







 
23/09/2013

Talibes in Dakar

Empty cans used for begging line the entrance of a house in the overcrowded neighbourhood of Grand Yoff in the Senegalese capital, Dakar, where a `marabout’ and 14 boys rent two mosquito-infested rooms.

The boys sleep together on the concrete floor. Each morning they get up, take the empty cans and head onto the street to beg for breakfast.

These boys are `talibes’, followers of a `marabout’, to whom they were entrusted by their families to learn. But their `marabout’ - like many others who are caretakers of an estimated 10,000 children in Dakar - does not have the means to support them.



 
18/09/2013

Talibes de Dakar. Parte 1

Dakar , 15 de junio de 2012 ( Fuente, Fundación Talibés) –
En la puerta de entrada de una casa del abarrotado barrio de Gran Yoff, en la capital senegalesa, Dakar, vemos las latas vacías utilizadas para mendigar que utilizan los 14 niños talibés, entre 6 y 12 años que están al cuidado del marabú (maestro coránico).
Les ha alquilado, pagando ellos con el dinero que recogen mendigando, dos habitaciones de menos de 4 metros cuadrados cada una, infestadas de mosquitos y sin ningún tipo de acceso a agua potable ni servicios sanitarios.
Los chicos duermen juntos en el duro suelo de cemento, sin mantas ni mosquiteras. A merced, entre otras enfermedades, de la malaria.
Cada mañana se levantan , toman sus  latas vacías y se lanzan a la calle a mendigar su desayuno. Son las 3.45 horas de un caluroso día de Junio.

Estos chicos son ` talibés ' , seguidores de un' marabout ' , a los que han sido confiados por sus familias, que al no poder mantenerlos prefieren que estén al cuidado de su explotador, que en teoría debe ensenarles a aprender en Sagrado Corán. Algunos de estos talibés, provienen de otros países, como Malí, de donde han escapado horrorizados y sin medios por la guerra reciente. Aún otros, provenientes de Senegal, son huérfanos o no conocen donde estan sus padres.

Solo en Dakar, mas de 10.000 niños son explotados diariamente. 

 
09/09/2013

La triste historia de Oumar

Oumar, de 12 años, fue dado a un marabú por su familia sin recursos, originaria de Guinea Bissau. El padre de Oumar, es un carpintero casado con dos esposas y que tiene nueve hijos, dos de los cuales fueron dados al marabú para que los educase en formación coránica. La falta de recursos económicos para garantizar su manutención fue el motivo por el cual se vieron obligados a “regalar” a sus dos hijos.
Después de un año en las calles de Dakar, él y su hermano huyeron a Empire des Enfans, una organización que esta especialitzada en devolver a los niños esclavizados a sus familias.  “ Nuestros padres nos enviaron con el marabú para aprender el Corán, pero lo que hemos aprendido es a mendigar”, dice Oumar.
“Cada dia, tenemos que traerle al regresar de las calles de Dakar, donde pasan mas de 10 horas al día, 450 CFA como mínimo (medio euro) y los viernes 500".
 
Si no conseguimos el dinero, el marabú pide a los talibés mayores que nos aten de pies y manos, mientras nos pega con un palo de madera “, dice Oumar desde Seidou, un pequeño pueblo de la zona mas pobre de Casamance al sur de Senegal.
Esta es la triste realidad de miles de niños talibés, que viven aterrorizados, mendigando para una mísera subsistencia, y un futuro sin ningún horizonte.
La atroz actuación de algunos marabús, esta obligando a movilizar a cantidad de organizaciones de cooperación para conseguir una intervención masiva por parte del gobierno. 



 
03/07/2013

La Fundación Talibés en TV Navarra

Entrevista en  Tele Navarra                                                                                                                                                                      .

http://www.youtube.com/watch?v=RwpBq1YQxVA
 
26/06/2013

Visita de Amaia Alonso a la casa de Talibés de Kaolack

Benvolguts col·laboradors, visita d'obres. La passada setmana, la responsable de la Fundació a la zona nord, Amaia Alonso, va visitar les obres que s'estan realitzant al primer edifici per 150 nens talibés que la Fundació esta construint a Kaolak, i que te prevista la inauguració pel segon trimestre del proper any 2014. Com podeu veure a la foto, es tracta d'un edifici modern, de 3 plantes, de construcció moderna i amb totes les comoditats: classes, habitacions, serveis, cuina i exteriors, on esta previst desenvolupar un projecte de granja escola. En la construcció, hi ha participat el Rector de la Fundació a Kaolack, S. Imam Tidiani Cissé i el govern de Marroc, que ha col·laborat amb la compra de cadires i llits.
 
07/05/2013

Amaia Alonso, nova directora per a la Zona Nord.

Benvolguts col·laboradors, es una satisfacció comunicar-vos que s'ha incorporat a la Fundació Talibés, Amaia Alonso, com a directora de la Zona Nord d'Espanya. La Amaia, te un amplia experiència en tasques socials de tot tipus, especialment en la gestió de projectes de cooperació. Es una gran activista en defensa dels nens talibés de Senegal. Excel·lent coneixedora del país i de la problemàtica dels nens esclaus, i desenvolupara la seva tasca fent difusió de la Fundació.  Volem aprofitar la ocasió, per agrair-li la seva col·laboració i desitjar-li els millors èxits.
 
06/07/2012

Interview to Thierno Al-Hajj Malik Barro, Girona TV.

On Friday 6th July, the main governor of the Foundation, Thierno Al-Hajj Malik Barro, visited our facilities in Girona, and he held a meeting with the founders and the management members. After putting together their plans for the creation of several daaras in Senegal, our President and Thierno were interviewed by TV Girona, on the TV programme “comarques".
 
02/05/2012

First daara in M'bour

The President of the Foundation, Laura Serrajòrdia, the Vice President Alex Estebanell, and the Secretary, Sharif Yaya Kane, travel to Senegal to start working on of the first Daara, or home-school, in M'bour.
 
05/03/2012

First action in Senegal.

The first operative mission of Talibe’s Foundation departed today from Barcelona to Dakar. A Land Rover Defender has been purchased, with the participation of several partner companies, and it has been fully equipped to transport people and merchandise to the priority actuation areas, Kaolack and Kolda.
 
15/02/2012

Inauguration of the first point of sale

On 15th February the first point of distribution of Talibés Foundation’s products was inaugurated, with the aim of raising funds for our actions to build schools for Talibe’s children in Senegal.
 
15/01/2012

Articles of incorporation of Talibés Foundation signature.

On 15th January the official signature of Talibés Foundation articles of incorporation took place in Barcelona.
 


Financial information

83,25%
Programs

13,70%
Organization

3,05%
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